Defeminición: El patriarcado también perjudica a los hombres

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Traducción de un artículo de Hannah Wallen:

Parece que es uno de sus gritos de guerra preferidos: “¡El patriarcado también perjudica a los hombres!”. Cuando las feministas pronuncian estas palabras, lo que intentan hacer es distanciarse del daño que hacen a la población masculina las leyes y las políticas que dan un trato de preferencia a la mujer.

Pero no lo consiguen.

Casi me resulta gracioso que el mismo grupo que dice que “hemos progresado mucho, pero todavía nos queda mucho por hacer”, el mismo grupo que dice que “las leyes que dan un trato de preferencia a la mujer son necesarias para corregir problemas de discriminación previos”, no sea capaz de reconocer que, al ejercer presión política para la implantación de ese trato de preferencia, también se convierten en responsables del daño que provoca, sobre todo en manos de mujeres que deciden abusar de dicho trato.

La custodia infantil es un ejemplo excelente de este hecho. Las feministas te dirán que la idea de que las mujeres son mejores progenitoras, sobre todo de niños pequeños, es una noción impuesta por el “Patriarcado”. Esa afirmación es una de las muchas que las feministas jóvenes repiten y hacen circular en los debates, sin cuestionar jamás su validez.

En realidad, es una afirmación absolutamente falsa.

La presunción legal de que las mujeres son mejores cuidadoras por naturaleza, utilizada como factor determinante a la hora de asignar la custodia infantil, se basa en el activismo de una única feminista de mediados del siglo XIX. Cuando Caroline Norton redactó el proyecto de ley que más tarde se convertiría en la Ley de custodia infantil de 1873, seguida de una carta “lisa y llana” al Lord Canciller sobre ese proyecto de ley, seguramente no tenía la menor idea de que su obra terminaría por inspirar una doctrina judicial que iba a provocar, en muchísimos países, que los padres sufriesen las mismas indignidades que intentaba eliminar de su vida y de la vida de otras mujeres, pero eso fue exactamente lo que pasó. La Ley de custodia infantil fue el inicio de lo que hoy se conoce como la “Doctrina de los años tiernos”, en base a la cual se volvió habitual asignar a la madre la custodia de los hijos de familias en proceso de divorcio. El argumento de que las madres son mejores cuidadoras se expresa en la carta “lisa y llana” de Norton, en la que afirma que los padres se ven obligados a contratar a niñeras para sustituir la participación de sus esposas en la vida de sus hijos en esos “años tiernos”, y que por lo tanto es natural que el hijo sea puesto bajo la custodia de su madre. Con los años, esa doctrina, que inicialmente tenía el fin de evitar que un divorcio alejase a las mujeres de sus hijos, se ha retorcido y presionado hasta convertirla en un imperativo, de manera que la custodia materna se convierta en la opción estándar de los procesos de divorcio.

Y es interesante indicar que algunas de las objeciones al proyecto de ley, de las que habla Norton en su carta, han terminado por ser ciertas, al menos en los Estados Unidos. Al no haber forma de evitar el adulterio femenino, el abandono del matrimonio o la maternidad soltera, en este país se ha disparado el número de divorcios y de madres solteras que nunca se hayan casado. No quiero decir que eso sea motivo para que la mujer nunca tenga la custodia de sus hijos, pero es evidente que si todo se organiza de forma que la maternidad soltera parezca algo atractivo, un número significativo de mujeres elegirán ser madres solteras. Y ahora mismo, los tribunales lo apoyan.

Y aunque el secuestro de los hijos por sus madres no es un comportamiento habitual, la alienación parental se ha convertido en un problema lo bastante importante como para que empiece a ser normal incluir en el acuerdo de divorcio que “los progenitores acuerdan no calumniar al otro en presencia de los hijos”. Las interferencias de custodia también son bastante habituales entre madres residentes que tienen la custodia primaria.

Hoy en día, aunque algunos opositores afirman que los grupos feministas no quieren que los padres pierdan la custodia de sus hijos, el hecho es que los principales grupos de presión feministas han luchado activamente para evitar que la custodia sea equitativa, de manera que un caso de divorcio se inicie con una custodia compartida real por defecto.

Este ejemplo demuestra, volviendo atrás en el tiempo y regresando al activismo actual, que la discriminación del sistema contra el hombre se ha producido como reacción al activismo feminista; cómo las feministas han luchado activamente para que eso siga así, y la disfunción que se ha producido cuando la lucha se les ha ido de las manos. Si examinamos otros ámbitos, veremos el mismo fenómeno.

En los últimos 40 años, las activistas feministas han luchado para imponer su ideología de género (y lo han conseguido) sobre el problema de la violencia doméstica, consiguiendo que no se le preste apoyo a aproximadamente la mitad de las víctimas de maltrato.

En EEUU., las leyes y las políticas defendidas por el feminismo han ido minando el derecho a un juicio justo de los hombres denunciados, han proporcionado incentivos para realizar denuncias falsas, y han hecho que el mal uso de las órdenes de alejamiento sea fácil de hacer y difícil de contrarrestar.

Han defendido leyes que eliminan la presunción de inocencia de hombres acusados de violación. Al obstaculizar la defensa de un hombre denunciado, la denuncia falsa que acabe en condena se convierte en un peligro notable para los hombres estadounidenses. Organizaciones como The Innocence Project tratan de reparar constantemente los daños provocados por un sistema judicial gravemente desequilibrado y fuertemente tendencioso.

Las feministas han promovido cambios, exigidos por el gobierno federal, en la política disciplinaria de los campus y universidades. Estos cambios han creado un ambiente que anima y permite el uso de las denuncias falsas de violencia sexual contra los universitarios en los campus de EEUU.

Las feministas te dirán una y otra vez que todos tus problemas se basan en el poder dominador de unos hombres que están por encima de ti. En apariencia, parece tratarse de un argumento justificado, si observamos a los individuos que parecen estar contra ti: legisladores, jueces, policías y burócratas (todos hombres). Sin embargo, cuando escuches el término Patriarcado, y sepas que la persona que grita esa palabra se refiere a las estructuras políticas y legales, recuerda que estos grupos actúan en nombre de motivadores externos. El Patriarcado, tal y como lo define el feminismo, no es más que una marioneta que obedece al grupo más persuasivo. Cuando las feministas, que llevan más de cien años ejerciendo presión política activa en contra de tus derechos y libertades, te digan que esa marioneta es la culpable de tus problemas, recuerda quién mueve los hilos, y quién se beneficia más de que la estructura de poder se mantenga tal y como está actualmente.

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El Ratel

El Ratel ("The Badger") has helplessly seen the rise of politically correct nonsense, inclusive language and feminist ideology in his native country, Spain. After getting in contact with the MRM and antifeminist ideas, his attempts to talk about it were met with disdain and disgust. That is why he adopted a secret identity and started doing what he does best: spreading information by means of writing and translation.

El Ratel ha presenciado el auge de las estupideces políticamente correcta, el lenguaje inclusivo y la ideología feminista en su país natal, España. Tras entrar en contacto con las ideas del Movimiento por los Derechos del Hombre y el antifeminismo, sus intentos por hablar de ello fueron recibidos con desdén y desprecio. Por eso, tomó la decisión de adoptar una identidad secreta y hacer lo que mejor se le da: difundir información a través de la escritura y la traducción.

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