El espectro del feminismo

E

Traducción de un artículo original enviado por el lector de HBB Alex Thorne:

Empezaré este artículo citando torpemente la primera línea del Manifiesto comunista de Karl Marx y Friedrich Engels: «Un espectro recorre Europa: el espectro del comunismo» [1] Para adecuarnos al tema de hoy, me gustaría que sustituyerais la palabra «comunismo» por la palabra «feminismo». ¿Ridículo, verdad? Sin duda, pero haced el favor de escucharme.

¿Ridículo, verdad?

Sin duda, pero haced el favor de escucharme.

La frase original era una burla al miedo que rodeaba a una idea que, sobre el papel, parecía perfectamente igualitaria: reparto equitativo de la propiedad y la riqueza entre todos los hombres. Si estabas en contra de esta idea, no eras más que un «cerdo capitalista» a ojos de los marxistas. De igual forma, si expresas cualquier duda sobre el feminismo, recibirás la misma clase de desprecio burlón de las feministas («¿¡Cómo puedes estar en contra de la igualdad!? ¡Eres un misógino!»)

Aunque no esté afirmando que el feminismo y el marxismo sean exactamente la misma ideología, existen algunas similitudes notables que no se pueden ignorar, y que describo a continuación.

«… ¿Qué quieres decir con simili… oh…»

Primero, quiero dar una explicación de por qué no apoyo la ideología del feminismo, y advierto que voy a utilizar este artículo como resumen, sin profundizar demasiado, porque si intento explicar cada argumento con fuentes, enlaces y análisis profundo, me llevaría por lo menos 30 páginas. Estoy seguro de que no os sobra tiempo como para leer un ensayo capaz de poner en peligro un pequeño bosque tropical, así que todos estos argumentos son puntos que retomaré con mayor detalle en próximos artículos.

Dicho esto, empecemos.

Si te dijera la palabra «feminismo», ¿qué es lo que te vendría a la mente inmediatamente? ¿Igualdad de género? ¿Derechos de la mujer? ¿Empoderamiento femenino? Supongo que si buscases en el primer diccionario que tuvieses a mano, la definición diría lo siguiente:

«… La defensa de los derechos de la mujer en base a la igualdad entre los sexos…» [2] -Oxford English Dictionary

Suena genial, y yo estoy completamente a favor de crear un nivel de igualdad entre hombres y mujeres, clases sociales, razas, religiones, orientaciones sexuales y todo eso. ¿Por qué no ir a por todas? Como he dicho al principio, el tema de la igualdad (y muchos otros a los que haré referencia) merece su propio artículo, así que por ahora haré un breve resumen de mis ideas al respecto.

Básicamente, la igualdad absoluta en todos los aspectos de la vida entre personas con diferentes circunstancias y trasfondos es un imposible. Lo mínimo que podemos intentar alcanzar es la igualdad de oportunidades, para que las personas puedan esforzarse y convertirse en la mejor versión de sí mismas, dentro de sus circunstancias.

En relación con el tema, diría que mi queja principal contra el feminismo es más bien contra aquellos que dicen representarlo, particularmente aquellos que se llaman «tercera ola» y «cuarta ola», y el mantra que quieren imponer a las mujeres. Según estas feministas, la sociedad occidental y toda la historia de Occidente se basa en una estructura de opresión masculina contra las mujeres que toma la forma de un «patriarcado». Debido a esta opresión del «patriarcado», las mujeres son en última instancia objetos indefensos que carecen de agencia, y por lo tanto únicamente el feminismo puede salvarlas de la opresión, destruyendo el «patriarcado» que las mantiene firmemente sujetas bajo la suela de su bota dominadora.

«… El patriarcado es un sistema sociopolítico que insiste en que los hombres son inherentemente dominantes, superiores a todo y a todos los considerados débiles, especialmente las mujeres, y dotados del derecho a dominar y a gobernar a los débiles, y a mantener ese domino a través de varias formas de terrorismo y violencia psicológicos…»[3]-Entender el patriarcado, B. Hooks. Louisville Anarchist Federation

«¡Patriarcado, gilipollas!»

En pocas palabras: la idea de un «patriarcado» opresor que se esfuerza por subyugar a las mujeres es una completa estupidez.

Y eso, antes de entrar en otro de los grandes pilares del pensamiento feminista. Junto a la idea de la existencia de un hombre del saco patriarcal opresor, las feministas echan mano constantemente de la idea de que la sociedad occidental tiene una «cultura de la violación» firmemente instaurada, una idea que propone que el acto de la violación no sólo no es castigado por el sistema judicial, sino que se promueve de manera activa como norma social, como parte de una sociedad opresiva dominada por el hombre.

Para resumir brevemente el tema de la cultura de la violación, diría que se puede hablar de culturas de la violación que existen en ciertas partes del mundo, pero… ¿En la sociedad occidental? Claro que no. En Estados Unidos y Europa, por lo menos (de donde proceden la mayoría de las feministas de 3ª y 4ª ola), la violación se considera uno de los delitos más graves que se pueden cometer, y una condena conlleva importantes repercusiones. Una vez más, habrá más detalles en un artículo próximo, pero quedaos con este nombre: Mary P. Koss [4][5].

Así que pasemos a los motivos por los que el feminismo me parece defectuoso, y por qué las feministas de 3ª y 4ª ola me parecen intragables.

En primer lugar, la pura hipocresía de estas feministas es impresionante. Por ejemplo, muchas de estas feministas salen en programas de noticias famosos, vistos por millones de personas, o escriben artículos para periódicos nacionales con millones de lectores, diciendo que las mujeres no tienen ninguna plataforma desde la que hablar, y que los hombres se esfuerzan activamente por reducir a la mujer a una subclase social, y todas esas chorradas. «¡Las mujeres no tienen voz!» «¡Estamos oprimidas y silenciadas!», anuncia la feminista desde su púlpito, ante millones de personas. Sí, lo que tú digas.

Otra frase que escuchamos, además de «¡Estamos oprimidas y silenciadas!» es «¡Los hombres son los causantes de todos los problemas del mundo! ¡Las mujeres no necesitan a los hombres para ser fuertes e independientes!» Fantástico, pero si después resulta que las Naciones Unidas financian campañas, con Emma Watson a la cabeza, tituladas «Él por ella» [6], que te dicen directamente que «Los hombres tienen la responsabilidad de ayudar al feminismo, y la única forma de que las mujeres alcancen la igualdad y se vuelvan fuertes e independientes es con la ayuda de los hombres», empiezo a ver grietas en el muro ideológico feminista.

En segundo lugar, además de la hipocresía y la lógica circular empleada, también tenemos el narcisismo y el egoísmo descarado de las feministas. En la mente feminista, cualquier asunto debe terminar reduciéndose al argumento principal: que afecta a la mujer y la victimiza.

¿Violencia doméstica contra hombres y niños? Es un asunto que afecta a la mujer más que a nadie. ¿Acoso online? Las mujeres son las únicas víctimas, hasta el punto de provocar más estrés post-traumático que una zona de guerra (según esta feminista y sus seguidores de Twitter, por lo menos [6]). ¿Violencia y agresión sexual? La mayoría de las víctimas son mujeres.

La víctima de estrés post-traumático Melody Hensley amenaza a las víctimas de estrés post-traumático (13 de abril de 2014).

Mujer, mujer, mujer, víctima, víctima, víctima. El constante sonsonete del mensaje de victimización es ruido blanco, hasta tal punto que no se sostiene al analizarlo con un mínimo de profundidad (que es lo que voy a hacer, a su debido tiempo).

Tercer argumento: las feministas tienen una curiosa tendencia a monopolizar los debates y a reclamar la posesión de ciertas palabras y temas. Al menos en tres ocasiones distintas me he encontrado con gente que dice cosas de este tipo:

«Quieres la igualdad entre hombres y mujeres, así no sé por qué no eres feminista.»

«Para mí, o eres feminista o estás en contra de la igualdad de género.»

«Eres un hombre blanco, heterosexual, de clase media y privilegiado, así que tenemos derecho a decirte lo que tienes que pensar del feminismo.»

«Deberías informarte mejor.»

No sé muy bien quién ha decretado que «igualdad» equivale a «feminismo», o que era una palabra que sólo podían emplear las feministas. Estoy bastante seguro de que las mujeres no son criaturas con una mente colectiva que comparten los mismos pensamientos y experiencias, y no tengo ni idea de qué tienen que ver mis orígenes y mis características biológicas con mis pensamientos y experiencias acerca de las ideologías. El tercer ejemplo es especialmente fructífero, ya que la inmensa mayoría de las feministas de 3ª y 4ª ola tienen tendencias decididamente heterosexuales, de clase media-alta y blancas, y ese último dato me dice que el individuo en cuestión es incapaz de entablar ningún tipo de debate (ya hablaremos más sobre los pseudo-intelectuales…).

En cuarto lugar, y seguramente el argumento más pertinente en mi opinión, la cita de Bell Hooks resume a la perfección todo lo que me resulta cuestionable de las feministas de 3ª ola. Hablan constantemente de cómo la mujer no se vale por sí misma por culpa de la cosificación de la cultura dominada por los hombres, dando ejemplos cada vez más ridículos de comportamientos masculinos supuestamente opresores (buscad «manspreading», «mansplaining» y «aire acondicionado sexista» para ver algunas de esas ideas ridículas), y diciendo a las mujeres que estas opresiones infligidas por los hombres las dejan indefensas.

Para ser una  ideología determinada a empoderar a la mujer, parecen bastante ansiosas por señalar lo débiles que son las mujeres, abalanzándose sobre cualquier ejemplo de supuesta igualdad, mientras rechazan cualquier ejemplo que desmienta la idea de que las mujeres son objetos sin autodeterminación. Así quieren las feministas que sean las mujeres: desvalidas, indefensas, frágiles, débiles. Cuando vemos en los medios de comunicación a mujeres fuertes y de éxito que afirman creer en la igualdad de género, pero no ser feministas, son perseguidas y acosadas por las feministas hasta que cambian de idea y «se vuelven» feministas. Kaley Cuoco es un buen ejemplo [9], y aunque técnicamente no ha sucumbido a la presión y se ha «vuelto» feminista (su disculpa fue bastante irónica), Kirsten Dunst, Taylor Swift y Scarlett Johansson han sido sometidas a esta clase de acoso por parte de las ideólogas feministas, y han terminado por ceder.

Uno pensaría que a las feministas les encantarían las mujeres fuertes que han llegado a la cima por sus propios medios, pero no es el caso. Resulta que las feministas odian a esas mujeres que han «…interiorizado su propia misoginia…» (Por gracioso que suene, las feministas dicen eso de verdad).

Subtítulo: … Excepto contra personas que no sean feministas.

Esto te revela algo sobre las feministas. No les interesan las mujeres, ni sus derechos, ni ayudarlas a empoderarse. Sólo se preocupan por sí mismas y por su ideología; utilizan a las mujeres como peones (objetos) para fomentar su propio sentido de la autoridad moral, y en algunos casos para ascender en su carrera.

¿En qué se parece el feminismo al marxismo (y a sus ramificaciones, hasta cierto punto)? Pensemos por un momento en los postulados de la teoría de Marx y Engels:

Los campesinos siempre han sido una clase históricamente oprimida, dominada y subyugada por la burguesía. La burguesía ha explotado a los campesinos en beneficio propio. Los campesinos son incapaces de valerse por sí mismos o de reconocer su propia opresión, porque son incultos y necesitan dirección. La revolución de los campesinos contra la burguesía sólo puede ser orquestada por el proletariado. Cualquiera que se oponga al objetivo de la revolución debe ser considerado enemigo de la revolución. Y ahora, quiero que sustituyáis ciertas palabras:

Mujeres = Campesinos

Hombres = Burguesía / Patriarcado

Feministas = Proletariado

Es curioso lo que puede revelar el cambio de ciertas palabras, y esto es exactamente lo que han hecho las feministas. Sin mencionar que Bell Hooks es también una escritora marxista-feminista. En vez de considerar la opresión como una estructura «de clase», sustituye las dinámicas de clase por las dinámicas de género (las mujeres son la clase inferior, los hombres son la burguesía), pero mantiene el ideal colectivista impulsado por Stalin. (Nuestra idea del feminismo es la correcta. Si no estás de acuerdo, eres el enemigo.) Esta idea ha sido completamente aceptada por la 3ª y la 4ª ola feminista y sus partidarios.

Empleando la cita original de Marx, ahora de manera seria, efectivamente, hay un espectro que recorre Europa. Las feministas te dirán que se trata del «patriarcado». Yo diría que se trata del feminismo.

Fuentes:

Twitter “Estrés post-traumático”

[1] https://www.marxists.org/archive/marx/works/download/pdf/Manifesto.pdf

[2] Oxford English Dictionary

[3]http://imaginenoborders.org/pdf/zines/UnderstandingPatriarchy.pdf

[4] http://eric.ed.gov/?id=ED267321 (enlace a una copia en PDF del estudio original de Mary P. Koss. La descarga es gratuita)

[5] http://www.feministcritics.org/blog/2008/02/29/has-anyone-here-besides-me-actually-read-koss-paper/ (breve resumen del estudio)

[6]https://en.m.wikipedia.org/wiki/HeForShe

[7]http://thelibertarianrepublic.com/woman-claims-twitter-gave-ptsd-riles veterans/

[8]http://youtu.be/ZOXh5repOWI (un senador australiano resume con precisión por qué el término «mansplaining» es una soberana tontería)

[9]http://www.truthrevolt.org/news/kaley-cuoco-delivers-mock-apology-feminist-critics-peoples-choice-awards

El Ratel
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El Ratel

El Ratel ("The Badger") has helplessly seen the rise of politically correct nonsense, inclusive language and feminist ideology in his native country, Spain. After getting in contact with the MRM and antifeminist ideas, his attempts to talk about it were met with disdain and disgust. That is why he adopted a secret identity and started doing what he does best: spreading information by means of writing and translation.

El Ratel ha presenciado el auge de las estupideces políticamente correcta, el lenguaje inclusivo y la ideología feminista en su país natal, España. Tras entrar en contacto con las ideas del Movimiento por los Derechos del Hombre y el antifeminismo, sus intentos por hablar de ello fueron recibidos con desdén y desprecio. Por eso, tomó la decisión de adoptar una identidad secreta y hacer lo que mejor se le da: difundir información a través de la escritura y la traducción.

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