El Único Hombre Bueno

E

Traducción de un artículo original de Alison Tieman.

El Único Hombre Bueno ve en la Mujer aquello que los hombres no tienen. La Mujer es brillante, encantadora y buena. Los hombres son oscuros, siniestros y malvados.

Para mantener la imagen de la Mujer como un ser brillante, encantador y bueno, el Único Hombre Bueno se traga la oscuridad de Ella. Su furia, Sus excesos, Sus crueldades… son responsabilidad de él, no de Ella. La bondad de Ella no es voluntaria, porque está indefensa en Su bondad, al igual que está indefensa en Su feminidad. Y al no ser voluntaria, no es bondad, y no alimenta para nada al Único Hombre Bueno.

Sin sombra, no hay profundidad.

Él anhela la dimensión, y sólo recibe imágenes brillantes y encantadoras, tan efímeras como un suspiro. Para compensarlo, intenta capturar tantas como puede, pero se le escurren de entre los dedos como rayos de sol, y su hambre crece.

Necesita un Harén.

Los símbolos políticos de apoyo partidista, que ignoran el dolor de los hombres para ayudar a las mujeres: violencia doméstica, violación, acoso sexual… no importa cuáles sean; los ve todos como una vía para destruir a sus competidores y conseguir un harén devoto, incluso si para él es tan sólo una imagen ilusoria de sí mismo. Él es el Único Hombre Bueno, y es bueno gracias a su influencia, que utiliza para dar ventajas a las mujeres.

El juez de lo familiar aniquila a su rival (padre y esposo), y en la aprobación de la mujer ve a otro miembro de su devoto harén. Sabe que el marido le ha fallado a ella, ¿por qué si no habría venido ella ante él? Pero él no piensa fallarle. Él es el Único Hombre Bueno, y es bueno gracias a su poder, que utiliza para beneficiar a las mujeres.

El sacerdote condena la inmoralidad imperfecta de los esposos de su rebaño, y en la admiración de ellas ve un harén. Sabe que las mujeres acuden a la iglesia para escuchar sus palabras, y las utiliza para poner de relieve los pecados menores de sus esposos. Él no piensa fallarles. Él es el Único Hombre Bueno, y es bueno gracias a su moralidad, que utiliza para idolatrar a las mujeres.

El matón de escuela maltrata a un niño más pequeño, vitoreado por las chicas. Las chicas habían sido afrentadas: el chico se atrevió a invitar a una de ellas a salir, o tal vez se quedó mirando sus pechos demasiado tiempo. Él no piensa fallarles. Él es el Único Hombre Bueno, y es bueno gracias a su fuerza, que utiliza para vengar a las mujeres.

El Único Hombre Bueno ve al resto de hombres como inútiles, inmorales, débiles, inferiores a él. El Único Hombre Bueno es bueno porque sabe que es el único hombre bueno. Es especial. Ofrece historias de su bondad, todas con la misma moraleja: “He puesto mis fuerzas al servicio de la mujer. He aplastado a los hombres para que las mujeres puedan caminar sobre ellos”. Y por ello merece la admiración y la aprobación de muchas mujeres. Tiene un Harén. Pero con eso no basta.

El Único Hombre Bueno tiene enemigos.

El Único Hombre Bueno odia al Hombre Hambriento, porque ambos son el mismo hombre. El Hombre Hambriento tiene hambre de cuerpos femeninos; el Único Hombre Bueno tiene hambre de aprobación femenina. El Hombre Hambriento dice que el único uso de la mujer es su sexo. Y el Único Hombre Bueno no está de acuerdo, porque el único uso de la mujer es su aprobación. Por eso el Único Hombre Bueno no puede permitirse ver la sombra de la Mujer; si lo hiciera, ella podría no aprobarlo.

El Hombre Hambriento y el Único Hombre Bueno son el mismo hombre, pero nunca lo admitirán. El Hombre Hambriento dice que no le importa la aprobación de las mujeres, pero la necesita para acceder a su sexo; el Único Hombre Bueno dice que no le importa el sexo de la mujer, pero es su sexo lo que hace que su aprobación sea tan valiosa.

Tanto el Hombre Hambriento como el Único Hombre Bueno temen al Hombre Malo, que tal vez debería llamarse el Hombre Roto, pues él es un Hombre Hambriento que no se ha alimentado lo bastante, y también un Único Hombre Bueno que ha tragado demasiado.

El Hombre Malo dice: “¡Mira, la Mujer tiene una sombra! ¡Una sombra que proyecta Ella, no yo! ¡Todas las sombras son Suyas!”

El Único Hombre Bueno odia las palabras del Hombre Malo, y señala un error evidente: “¡Algunas de esas sombras las proyectas tú!”, y descarta también la verdad mayor.

El Único Hombre Bueno tiene un enemigo final; y este enemigo es el más insidioso de todos, porque es en parte el Único Hombre Bueno, el Hombre Hambriento y el Hombre Malo.

Es únicamente un hombre. Ni un hombre malo, ni un hombre bueno, ni un “hombre de verdad”, ni un hombre de mentira, ni un hombre fuerte, ni un hombre poderoso, ni un hombre agresivo, ni un hombre útil ni un hombre inútil: únicamente un hombre. Un hombre capaz de ver que palabras como “bueno”, “fuerte”, “malo”, “de verdad”, “de mentira”, “poderoso”, “inútil” y “útil” no son más que palabras que emplea el Único Hombre Bueno para distinguirse del resto de hombres, para hacerse especial, y con ello merecedor de su Harén.

El hombre, únicamente un hombre, ve a la mujer como a una mujer, únicamente. Está hecha de luz y de sombra a partes iguales, y por ello tiene profundidad, forma y sustancia. Cuando ella le hace daño, le dice: “Me has hecho daño. Responsabilízate de ello. No pienso responsabilizarme de que me hayan hecho daño”. Y si ella lo hace, él se quedará, porque ella lo alimenta.

Con sombra, hay profundidad.

Él no necesita un Harén. Y por eso no necesita odiar ni dañar a otros hombres para conseguir ese Harén.

Él no es el Único Hombre Bueno, el Hombre Malo ni el Hombre Hambriento.

Es un hombre, únicamente un hombre.

El Ratel
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El Ratel

El Ratel ("The Badger") has helplessly seen the rise of politically correct nonsense, inclusive language and feminist ideology in his native country, Spain. After getting in contact with the MRM and antifeminist ideas, his attempts to talk about it were met with disdain and disgust. That is why he adopted a secret identity and started doing what he does best: spreading information by means of writing and translation.

El Ratel ha presenciado el auge de las estupideces políticamente correcta, el lenguaje inclusivo y la ideología feminista en su país natal, España. Tras entrar en contacto con las ideas del Movimiento por los Derechos del Hombre y el antifeminismo, sus intentos por hablar de ello fueron recibidos con desdén y desprecio. Por eso, tomó la decisión de adoptar una identidad secreta y hacer lo que mejor se le da: difundir información a través de la escritura y la traducción.

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