Femida, Goddess of Justice, with scales and sword

Qué hacer si te imponen injustamente una orden de alejamiento temporal

Traducción de un artículo original de Hannah Wallen, publicado el 5 de febrero de 2016.

Actualización de una publicación de Breaking the Glasses sobre cómo enfrentarse a una orden de alejamiento temporal, también conocida como orden de protección civil, por parte de una expareja vengativa o manipuladora.

Lo primero, y lo más importante, es conseguir asesoría legal. No intentes enfrentarte a esto sin un abogado: el sistema judicial es el más enrevesado y retrógrado de todos, a excepción del sistema fiscal, y no puedes navegar por él en solitario. Lo más probable es que tu rival tampoco actúe sola. Si dice que la maltratas, tendrá todo un ejército a su disposición. Los amigos y familiares acudirán al rescate de la doncella en apuros. Tendrá el apoyo del juzgado desde el principio, pero también tendrá acceso a servicios para víctimas de violencia doméstica, servicios para víctimas de delitos y seguramente servicios legales gratuitos, en función de su nivel económico. Todas esas personas te harán trizas si intentas enfrentarte a ellas sin alguien que te aconseje, alguien que sea experto en las leyes de tu comunidad, y que conozca el sistema jurídico local. Sin ninguna duda, necesitas un abogado.

En segundo lugar, evita cualquier contacto con la denunciante. Incluso un contacto accidental puede constituir quebrantamiento de la orden. Es decir, que además de evitar los lugares en los que crees que podría estar, también tienes que eliminar las posibilidades de encontrártela accidentalmente.

  • Elimina su dirección de e-mail de todas tus libretas de direcciones. Elimínala de todas las redes sociales que utilices. Si puedes, bloquea su cuenta para que no vea tus publicaciones (en Facebook, por ejemplo). Elimina (y bloquea si puedes) también a cualquier miembro de su familia con el que mantengas contacto. Elimina a cualquier amigo suyo con el que no tengas una relación cercana. Se incluyen conocidos comunes que te caen bien pero a los que no ves. También se incluyen amigos mutuos en los que no confías, que podrían ayudarla a espiarte o a tenderte una trampa.
  • Elimina su número y los números de sus familiares de la lista de contactos de tu teléfono móvil, y de la autollamada de tu teléfono fijo.
  • Utiliza el buzón de voz o un contestador automático para seleccionar las llamadas. En algunos lugares, si te llama y hablas con ella después de coger la llamada, se puede considerar una infracción. Si te llama por error y respondes, se puede considerar una infracción. Si te llama, toma nota de la fecha y la hora, y guarda cualquier mensaje que deje como prueba de que después de pedir una orden de alejamiento, ha sido ella la que ha intentado contactar contigo.
  • En público, mantén la boca cerrada sobre la situación. Busca ayuda de personas de confianza que te puedan ayudar, pero limítate a los hechos: de qué se te acusa, qué es lo que te preocupa y cómo te pueden ayudar a evitar una condena injusta. No descargues tu dolor y tu frustración sobre nadie que pudiera “filtrarle” sin querer tus palabras a tu ex; eso incluye amigos o familiares que la conozcan. Si le hablas a alguien del tema, que sea tu pareja actual, un familiar de confianza o un asesor profesional. Pídeles a tus confidentes que no divulguen nada de lo que habléis sobre la orden de alejamiento, y asegúrate de que sólo hablas de ello con personas capaces de guardar el secreto. Cualquier cosa que digas a otras personas sobre tu ex, la orden de alejamiento o sus efectos sobre tu vida, podría considerarse acoso o calumnia.

Además, si tienes hijos, y viven con ella, no puedes llamarlos ni enviarles nada por correo, ni ir a su escuela o residencia para visitarlos ni recogerlos. No puedes contactar con ellos de ninguna forma que pudiera llevarte a contactar también con ella sin querer. Si tienes un calendario de visitas, acuerda con el juzgado que un amigo de confianza o un familiar te traiga a los niños. Es posible que ella se niegue a entregarle a los niños a tu representante, sobre todo si esto no figura en el acuerdo de custodia.  Puede que te pierdas un mes de visitas, pero es preferible eso a arriesgarte a que ella utilice tu abnegación por tus hijos para meterte entre rejas. Si pasa eso, documéntalo.

Aquí viene lo más difícil: si tus hijos te llaman mientras la orden temporal está activa, no respondas al teléfono, y no los llames tú a ellos, incluso si en el mensaje se dice que a tu ex le parece bien. Apunta la fecha y la hora de la llamada, y guarda cualquier mensaje. Podría estar siendo sincera, pero si no es así, comunicarte con ellos podría considerarse un intento de contactar con ella. Una litigante temeraria (una denunciante abusiva) que intente tenderte una trampa utilizará a tus hijos para ello. Si carece de conciencia o tiene tendencias psicóticas, jugará con las mentes de tus hijos para tenderte una trampa a ti. Si dejas que suceda, eso les hará más daño que el tiempo que pierdas durante este duro proceso.

No te fíes de sus amigos ni de su familia si quieren contactar contigo, incluso si antes de la orden de alejamiento erais amigos. Si se trata de un abuso de orden de alejamiento, podrían querer tenderte una trampa para que contactes con tu ex (o para que parezca que contactas) sin que te des cuenta. Si llamas por teléfono a los familiares de tu ex, o visitas su casa, tu ex podría sostener más tarde que ella también estuvo allí, y conseguir que te detengan, incluso aunque no hubiese ninguna interacción ni contacto.

Piénsalo así: tu ex es como la lava de un volcán. Cualquier lugar donde ella pueda estar es lava. La gente con la que se junta es lava. Las actividades que hace son lava. Las redes sociales que utiliza son lava. Si tocas la lava, te quemarás.

En tercer lugar: deshazte de todas tus armas. Además de cumplir con la legislación sobre armas de fuego, deshazte de todos los objetos de tu casa que se suelan utilizar como armas, aunque sean decorativas y no funcionen. Si tienes recuerdos familiares (una espada ceremonial militar o una bayoneta), religiosos (una daga wiccan) u objetos de colección, déjaselos a un amigo de confianza o a un familiar para que te los guarde temporalmente. Los únicos cuchillos que debería haber en tu casa son los de la cocina. No tengas ni siquiera una navaja pequeña, ni un abrecartas. Haz una lista de lo que te va a guardar esa persona de confianza, y firmadla los dos. Si es posible, que la certifique un notario. Esa será la prueba de que no posees esos objetos, aunque todavía seas el dueño.

Deshazte de cualquier cosa de tu persona y de tu vehículo que pudiera considerarse un arma. Se incluye cualquier tipo de navaja, equipo deportivo (algunos objetos pueden considerarse armas contundentes), cualquier herramienta que no sea imprescindible, y en realidad cualquier objeto que pudiera suscitar una acusación por usarlo como arma para apuñalar, cortar o golpear. Si tienes un cobertizo para herramientas, ponle un candado y dale la llave a la misma persona que te va a guardar las armas durante todo este proceso.

Si llevas una navaja o un abrebotellas en el llavero, retíralos. Si eres estudiante, revisa tu mochila y haz lo mismo. Elimina cualquier objeto afilado, como una regla, un transportador de ángulos, etc. (si no los utilizas en una clase). Si tienes que llevar algo afilado, aparte de los útiles para escribir, guárdalo en una caja pequeña con cierre. O mejor aún, pregúntale a tu profesor si puedes dejar las herramientas dentro del aula, hasta que consigas limpiar tu nombre. Intenta que no parezca que estás paranoico, o con miedo a que “te pillen”, sino que quieres demostrar al tribunal, sincera y totalmente, que estás cooperando con la orden de alejamiento. No nombres ni culpes a la chica. En vez de eso, considera la orden de alejamiento como consecuencia de un malentendido de tu actitud y tus intenciones. Asegúrate de mencionar que se trata de un problema temporal, que esperas poder aclarar durante la vista, después del cual volverás a ocuparte de tus herramientas de clase como de costumbre.

Por último, debes saber que por ser un hombre juzgado por el sistema judicial familiar, eres culpable hasta que se demuestre lo contrario. Ese es tu único objetivo: demostrar tu inocencia. Para ello, te hace falta documentación física y concluyente, para que cuando ella mienta sobre ti, puedas aportar algo más que tu palabra para contradecirla. A la hora de demostrar la verdad en un juzgado familiar, siempre viene bien tener documentación adicional. No puede haber ni un solo momento de tu vida que no puedas documentar con algún tipo de prueba, desde que recibes la notificación (o que sabes que la vas a recibir) hasta que te encuentres delante del juez y tengas que luchar para que no se te imponga la orden de alejamiento.

Algunos métodos de documentación:

Lleva un diario:

Esto lo puede hacer cualquiera. Cómprate un cuaderno barato y grueso, y utilízalo como registro. Apunta detalladamente con un bolígrafo tus actividades diarias, hora a hora. Sé preciso al 100%; nada de suposiciones. Asegúrate de que cada día apuntas esta información: hora a la que te despiertas. Testigos de dónde has estado. Actividades del día, incluso cosas mundanas como prepararse para ir a trabajar o ver la tele. Si usas algún servicio online que requiera el inicio de sesión, anota cuándo inicias y cierras la sesión. La hora a la que sales de casa. Tu destino, la ruta que sigues y el tiempo que te lleva el viaje. Testigos, si los hay.

  • CONSEJO: siempre que puedas, haz que los testigos fechen y firmen la página del cuaderno en la que se registra su presencia. No te obsesiones con pedírselo a todos tus conocidos, pero intenta que al menos lo hagan tus amigos y familiares.

Hora de llegada y destino, actividades y testigos. Cualquier objeto que lleves encima.

  • NOTA: apuntas los objetos que llevas encima, para poder recuperar tus cosas en caso de que te detengan, y para evitar que te acusen de llevar algo que no llevabas.

Repite este mismo ciclo en todos los lugares a los que vayas, hasta que apuntes la hora de tu llegada a casa. Siempre que puedas, apunta los testigos de cada lugar, incluso si es gente que no forma parte de tu vida (el cajero de la gasolinera, por ejemplo, sobre todo si es un lugar al que vas con frecuencia). Asegúrate de apuntar todas las noches a qué hora te vas a dormir.

Contacto humano:

Esto también lo puede hacer cualquiera. Haz que los trabajadores de los sitios que visitas se queden con un buen recuerdo de ti. Sé positivo y amable durante las transacciones. Al entrar, sonríe y saluda al empleado más próximo.

Sonríe y saluda a las personas que te sirvan, llámalas por su nombre si puede ser. Trata de mantener contacto visual. Es muy importante, porque la gente tiende a recordar a quienes les miran a los ojos.

Habla con ellos (no sobre tu situación, sino sobre el tiempo, las noticias, los acontecimientos actuales o tu chiste malo favorito).

Consigue dinero que se use poco, como monedas de un dólar o billetes de dos dólares, y paga con ese dinero siempre que puedas. Así, los cajeros empezarán a recordarte como “el tío de los dos dólares” o “el tío de las monedas”.

Lleva camisas brillantes y de colores, o con dibujos graciosos. Lleva un sombrero curioso (como uno con orejas de animal) o alguna otra cosa que destaque. Asegúrate de que concuerde con tu personalidad habitual, y que sea razonable. No hagas un cambio que el juez pueda considerar que va en contra de tu carácter, como puede ser un tatuaje, un piercing o un tinte de pelo llamativo, incluso si tal consideración no fuese justa.

Ve acompañado:

Siempre que puedas, evita ir solo a los sitios. Ten un testigo creíble y de confianza para que, cuando te acusen, alguien haya visto dónde has estado y qué has estado haciendo en realidad.

Para que esta técnica funcione, tienes que juntarte con personas que realmente sean creíbles y honradas, porque el abogado de la acusación intentará hundirlos. También es preferible que entre tus testigos haya personas de ambos sexos. El abogado intentará desacreditar a cada sexo de manera diferente:

Acusará a otros hombres de apoyarte por amistad, por la influencia de un supuesto “código de colegas” o “red de chicos”.

Acusará a las mujeres de tener una relación romántica contigo, afirmando que esa relación les da motivos para mentir por ti.

Si tienes testigos de ambos sexos, le resultará más difícil que esas acusaciones sean eficaces.

No dependas de amigos en común. Por una parte, eso presiona a los amigos para que tomen partido. Por otra, ella lo puede usar para hacerte pasar por una persona que provoca divisiones. Lo que es peor: si un amigo ha decidido creerla o cooperar con ella, podría abandonarte cuando más lo necesites, o incluso podría mentir en tu contra. Como mínimo, podría arruinar vuestra amistad.

Recibos y cámaras de seguridad:

No vayas a ningún sitio sin parar antes en una tienda y comprar algo pequeño y barato, o apuntar la hora a la que entraste. Siempre que compres algo, quédate con un recibo.

La mayoría de sitios en los que compres, y la mayoría de cajeros automáticos, imprimen la fecha y la hora de la transacción en sus comprobantes. Es especialmente recomendable visitar franquicias grandes en las que haya cámaras de seguridad, cuyos vídeos también pueden ser citados para el juicio.

  • CONSEJO: Si te acusan de infringir la orden de alejamiento y necesitas demostrar que estuviste en un lugar con cámaras, procura hacerte con el vídeo lo antes posible, porque algunos lugares destruyen el vídeo digital cada 30 días. Puede que la tienda no te dé el material sin una orden judicial, pero tu abogado puede solicitarla.

Localiza las cámaras de los lugares que frecuentes, para asegurarte de que le muestras la cara a la cámara al entrar y al salir, para que así no haya ninguna duda de cuándo estuviste allí.

Guarda todos los recibos, organizados por fechas. Una buena manera de clasificarlos es con una cartera de plástico con divisiones, que normalmente se usan para guardar cupones. No la guardes en el coche, porque algunos recibos están impresos en un papel que se oscurece con el calor del sol.

Fotos:

Si no tienes cámara, cómprate una (preferiblemente una con película) o unas cuantas cámaras desechables. Busca una que tenga sello de fecha y hora, pero no te desesperes si no encuentras ninguna. A lo largo del día, hazte fotos delante de una zona característica de los lugares que visites durante tu ruta diaria. Sujeta la cámara a un brazo de distancia, para que enfoque bien y para que no llenes totalmente la imagen. Las cámaras desechables funcionan mejor a 1-3 metros, así que puede que salga un poco desenfocada, pero seguirá quedando claro que sales tú. Si no has podido conseguir una cámara con sello de fecha y hora, haz que aparezca un reloj en la foto para mostrar a qué hora estuviste en ese lugar.

Si te acusan de estar en otro lugar en un momento concreto, tendrás pruebas fotográficas de dónde estuviste en realidad.

Redes sociales:

Si tu móvil es compatible con Internet, sácale partido. Abre una cuenta anónima de Facebook o de Twitter. Utiliza las opciones de privacidad de la página para que la cuenta sea privada. No añadas a ningún contacto; sólo es para establecer tu ubicación, la hora y la fecha. No queremos que tu ex localice la cuenta y la utilice para espiarte.

Utiliza el teléfono para actualizar tu ubicación a lo largo del día. Usa también la cámara del móvil, y sube una foto de ti mismo en cada sitio. Si puedes, utiliza la opción de etiquetar geográficamente las fotos. Habitúate a hacerlo en todas partes.

Si tienes una Blackberry, descárgate LittleBrother y configúralo para que se actualice automáticamente, pero asegúrate de pasar más de dos minutos en cada ubicación, para que la aplicación tenga tiempo de iniciarse y enviarte un e-mail. Crea una cuenta sólo para mantener ese seguimiento propio. No hagas nada más con esa cuenta.

Evidentemente, no hace falta que utilices todos estos métodos, pero en la lista habrá al menos una forma que puedas utilizar para registrar tus pasos, para que más tarde, si te hace falta, puedas demostrar dónde estuviste y qué hiciste a una hora determinada, en caso de que te acusen en falso de haber infringido la orden.

Sigue las instrucciones de tu abogado. En caso de duda sobre si una acción concreta constituye una infracción, llama a tu abogado y pregúntale. No des nada por hecho. Es un ámbito más complicado de lo que parece.

Cuando vayas a juicio, llévate a varias personas que te apoyen, incluso si no son testigos. Conviene que sea un grupo pequeño en el que haya personas mayores que tú, y mujeres. Si hay más gente viendo lo que pasa, es probable que el juez sea más justo: verá que no estás solo, y que lo que suceda en la sala será visto y recordado por gente que te conoce. Es más difícil hacer algo malo delante de testigos que podrían hablar de ello más adelante. Sin embargo, asegúrate de que tus acompañantes no sean irrespetuosos ni perturbadores. Una vez empiece la sesión, no deben abrir la boca. Incluso antes de la sesión, que no levanten demasiado la voz. Deberían ir bien vestidos, como para la boda de un conocido.

No cambies tu aspecto de manera radical, a menos que tu abogado te lo recomiende, pero ve al juicio con un aspecto limpio, cuidado y organizado; no vayas desaliñado, ni con barba de tres días, ni con la ropa arrugada. Si llevas piercings en la cara, quítatelos si es posible. No lleves joyas que se vean a través de la ropa. En realidad tiene nada de malo, pero da igual. No es el momento de meterse en este debate.

Vístete como si fueras a la entrevista de trabajo más importante de tu vida, porque eso es exactamente lo que es. Te van a hacer una entrevista para saber si puedes continuar con tu vida como antes. Si no te contratan, te quedarás atrapado en el puesto de trabajo de “mi ex puede hacer que me detengan en cualquier momento”.

En el juzgado, sé respetuoso, cooperador, digno y humilde.

No mires a tu ex. Ni siquiera gires el cuerpo ni la cabeza en su dirección. Junta las manos, ponlas delante de ti, y míralas en todo momento, salvo cuando te hable el juez. En ese momento, mira al juez. Cuando no interactúes con el juez, vuelve a mirarte las manos. No importa lo que oigas del lado de tu ex, ni lo ruidosa o animada que se ponga: mira únicamente a tus manos o al juez. Llévate un bloc y un lápiz para tomar notas durante la vista.

Habla sólo cuando se te pida. Tu abogado está aquí para eso. Déjale hablar a él. Si te preocupa algo mientras otro testigo testifica, díselo tranquilamente a tu abogado cuando esté sentado junto a ti, para que pueda pensar en la mejor manera de abordarlo. Si tu abogado no está junto a ti cuando surge la oportunidad de hablar de algo, anótalo y enséñale la nota cuando vuelva a sentarse a tu lado.

Cuando el juez te haga preguntas, respóndelas de forma concisa. Presenta únicamente los hechos. No gesticules. No des tu opinión. No le des al juez ningún motivo para pensar que estás siendo irrespetuoso.

Sobre todo, no des tu opinión sobre lo que te han hecho tu ex, el tribunal o “el sistema”, aunque tu opinión esté justificada. No prolongues tus respuestas. No divagues con información extra. Cualquier cosa que digas puede ser utilizada, y será utilizada, en tu contra.

No hagas la pelota, pero sé sincero, respetuoso y honrado.

No mientas, ni siquiera sobre cosas que creas que podrían hacerte quedar mal. Si te pillan mintiendo, aunque sólo sea una vez, echarán abajo tu defensa. Destruirán tu credibilidad. Tu diario no valdrá nada. Por asociación, incluso la credibilidad de tus testigos quedará comprometida.

Si se te permite hacer preguntas, y tienes algo que decir, pregunta de forma respetuosa y no acusadora. No culpes de nada al juez, al tribunal ni al sistema. El juez lo trataría como algo irrespetuoso, y como una prueba contra tu credibilidad.

Cuando subas al estrado, y el abogado de tu ex te haga preguntas, muéstrate respetuoso, tranquilo, y quédate sentado. Las manos cruzadas sobre el regazo. Sigue sin mirar a tu ex. Fija la mirada en la persona que te habla, a menos que se coloque deliberadamente junto a tu ex. En ese caso, mira a tu abogado. Por lo menos, te ayudará a sentir que no estás solo y sin apoyos.

El abogado contrario intentará provocarte. Si levantas la voz, gesticulas violentamente o muestras frustración, le darás pruebas a la otra parte de que eres agresivo, incluso si lo haces como respuesta a otra agresión dirigida contra ti.

Antes de responder a cualquier pregunta, respira. Así le darás tiempo a tu abogado para hacer una objeción, si la pregunta no es apropiada. Además, te da un momento para preparar la respuesta en caso de que la pregunta sea hiriente o provocadora.

Ganes o pierdas el caso, no pierdas la dignidad. Ni lo celebres ni te enfades. Cualquiera de las dos cosas quedará mal ante el tribunal, y se podrá usar contra ti en caso de acciones legales posteriores.

Si ganas, no des por hecho que se ha acabado todo. Si te enfrentas a una litigante temeraria, sigue viviendo a la defensiva, como si la orden todavía tuviera efecto, al menos hasta que puedas estar seguro de que tu ex no va a hacerlo de nuevo. Que le hayan denegado una orden de alejamiento no quiere decir que no pueda volver a pedir otra. Conozco al menos un caso de una mujer que lo pidió 5 veces, antes de que el ex al que maltrataba tomara medidas para detenerla.

Como mínimo, durante unos meses sigue guardando pruebas de tus actividades. Sigue con el diario, con los recibos, y yendo siempre con otras personas. Puede que esas precauciones acaben siendo innecesarias, pero es mejor tenerlas y no necesitarlas que necesitarlas y no tenerlas. Mientras tanto, asegúrate de que el abogado y tú seguís el procedimiento para verifica que tu expediente legal está limpio, y que en él ya no figura la orden de alejamiento, porque podrían hacerte una revisión de antecedentes por varios motivos.

Si perdéis el juicio, no lo des todo por perdido. Si consideras que la orden de alejamiento que se te ha impuesto no es justa, habla con tu abogado para que presente un recurso de apelación. Sigue comportándote igual que lo hacías con la orden original, y documenta cualquier tipo de acoso, a ti, tus amigos o tu familia, por parte de tu ex (incluidos intentos de contacto, llamadas, etc). Prepárate para una lucha difícil, pero no te rindas si estás en lo cierto. Cuanta más gente se rinda, más gente creerá que puede salirse con la suya en estos casos.

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El Ratel ("The Badger") has helplessly seen the rise of politically correct nonsense, inclusive language and feminist ideology in his native country, Spain. After getting in contact with the MRM and antifeminist ideas, his attempts to talk about it were met with disdain and disgust. That is why he adopted a secret identity and started doing what he does best: spreading information by means of writing and translation.

El Ratel ha presenciado el auge de las estupideces políticamente correcta, el lenguaje inclusivo y la ideología feminista en su país natal, España. Tras entrar en contacto con las ideas del Movimiento por los Derechos del Hombre y el antifeminismo, sus intentos por hablar de ello fueron recibidos con desdén y desprecio. Por eso, tomó la decisión de adoptar una identidad secreta y hacer lo que mejor se le da: difundir información a través de la escritura y la traducción.
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